contact@bebe2go.com      01.800.BB2GO(22246).66      Chat en Línea    Blog

Adaptándonos a una nueva ciudad.

Hace poco más de 1 año, mi familia y yo nos mudamos a una nueva ciudad, y un nuevo país; de la Ciudad de México a Jacksonville, Florida. Antes de la mudanza, mi esposo y yo estábamos muy nerviosos por todos los cambios que iba a vivir nuestro hijo Diego (de entonces 2.5 años), no sabíamos cómo reaccionaría… no solamente iba a dejar su casa (la única casa que conocía), sino que dejaría su escuela, sus amigos, nos alejaríamos de nuestros familiares, llegaría a un país donde se habla otro idioma y adicional a todo esto, a pocos meses de la mudanza, llegaría una hermanita nueva a robarle el trono. Decidimos que platicarle de dichos cambios, sería la mejor forma de prepararlo. Así que dos meses antes de mudarnos empezamos a decirle cosas como: -Diego, ¿Sabes qué pronto vivirás en una casita nueva? Será muy linda y estará cerca de la playa –Tendrás también una escuelita nueva, y amiguitos nuevos. Le pedíamos que repitiera con nosotros el nombre de la ciudad y el nombre de su hermanita: Jacksonville, Olivia… Mientras Diego repetía junto con nosotros esas palabras, me di cuenta que más que prepararlo a él para esos cambios, estaba asimilándolos YO junto con él.

Un día antes de que llegara la mudanza a empacar nuestras cosas, tomé fotos de toda nuestra casa, de su primer cuarto, el cuarto de juegos, el patio, todos aquellos lugares que en un futuro me gustaría que recordara. Antes de acostarnos a dormir, empacamos en una mochila sus juguetes favoritos, así como la almohada y el oso con los que dormía, para que tuviera cosas familiares en el avión y al llegar a Jacksonville. También lo llevamos a cada cuarto a despedirse, así que al entrar él decía: -¡Adiós cuartito, adiós cocina, adiós casita! Una vez más, esas despedidas significaron más para mí que para él. Diego se adaptaría a la nueva ciudad sin problema.

Al llegar a Jacksonville, primero vivimos en un departamento amueblado, mientras llegaba la mudanza con nuestras cosas y encontrábamos un lugar para vivir de forma permanente, por lo que yo sabía que Diego apenas estaría acostumbrándose a una casa, cuando lo íbamos a tener que cambiar a otra, así que desde el principio le dije que esa sería la Casita 1, pero que pronto tendríamos una Casita 2, y eso lo anticipó de forma positiva al cambio. Ahora pregunta: ¿Dónde está la Casita 3?

Diego se adaptó fácilmente a todo -al departamento, la escuela, los amigos, incluso el idioma, pero lo que más le ha costado, es estar lejos de la familia: sus abuelos, primos, tíos. La única forma de extrañarlos menos, es manteniendo la comunicación con ellos, ya sea por teléfono o face time. Seguramente para nosotros el proceso de adaptación fue más sencillo, por la edad que tenía Diego cuando nos mudamos, pero algo que siempre funcionará (independientemente de la edad) será: tomar fotografías del lugar anterior, imprimirlas y tenerlas cerca, platicarles de los cambios que vivirán y “vendérselos” como algo emocionante y positivo, explicarles que los cambios son buenos, que aunque la gente que quieren estará lejos, hay forma de mantenerlos “cerca”, y lo mejor de todo es que harán amigos nuevos en la nueva ciudad y pronto habrá otro lugar al que llamarán “casa”.

Por:
Daniela Amparano

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *